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La patada de Boban

La patada de Boban - sebasareiza.xyz

 

13 de mayo de 1990: La liga de fútbol yugoslava explota de tensión cuando sus dos equipos principales, Estrella Roja de Belgrado y Dínamo de Zagreb, se enfrentaban en el Stadion Maksimir. El partido dejó de importar cuando hinchas de ambos clubes invadieron la cancha y se trenzaron en una batalla campal. Si bien los disturbios duraron poco más de una hora, en determinado momento la fuerza pública presente en el estadio –de mayoría serbia- reprimía violentamente a un hincha croata en el piso. Allí nació la patada de Boban: preludio de una independencia y ascenso al olimpo de los héroes de su país.

Un joven Zvonimir, en ese momento una de las grandes figuras del fútbol de su país, corrió a defender a su compatriota. Para hacerlo se valió de una patada voladora que hizo blanco en las costillas de uno de los agentes de policía. Esta acción, resumida como «la patada de Boban», se convertiría en un símbolo de la guerra de independencia que se desataría un año después. Boban, abanderado de la causa croata, fue una de las figuras (junto a Robert Prosinečki y Davor Suker, este último máximo artillero del certamen) del naciente equipo en el mundial de Francia 1998, donde obtuvo un inesperado tercer lugar.

 

La revolución de los Vatreni

Con el tiempo, pasó de ser sorpresa a ser habitual en los álbumes de cada mundial. Y un día se coló en la fiesta grande del fútbol al llegar a la final del mundo jugada en el Estadio Luzhniki de Moscú. Después de intercalar actuaciones interesantes y decepcionantes, llegó al último mundial deshaciéndose de Grecia en el repechaje, tras ser segundo del grupo que encabezó Islandia. Ya en Rusia, inició derrotando a Nigeria 2-0, le pasó por encima a una pobre Argentina (0-3) y tomó revancha de Islandia (2-1). El equipo que no figuraba en las apuestas de la mayoría ahora era candidato firme a pelear la Copa.

En los octavos sufrió más de lo necesario para eliminar a Dinamarca (1-1 en tiempo regular, 3-2 en penales). En cuartos se repitió la dosis de drama tras empatar 2-2 con Rusia y sacarlo de su copa en los penales (3-4). Y en la semifinal no llegó a los penales, pero sí tuvo que jugar 120 minutos para eliminar a Inglaterra (2-1). Cuando se cumplían 20 años de su bautizo en el mayor evento del fútbol mundial, Croacia se quedó a las puertas de la gloria: Francia sacó ventaja tanto de las individualidades propias como del desgaste ajeno para quedarse con su segundo mundial (4-2).

Croacia-Inglaterra - sebasareiza.xyz

 

Con Tito empezó todo

La patada de Boban fue tan solo una expresión del momento político que atravesaba la república anteriormente comandada por el “Mariscal Tito”, Josip Broz. La Federación Yugoslava -nombre oficial del país que conocíamos como Yugoslavia- nació tras la Segunda Guerra Mundial. Fue el intento de Tito de agrupar varios de los pueblos de la Península Balcánica en una federación comunista. En principio esto parecía utópico, pero para hacer que funcionaran las cosas hubo dos principios básicos de la Federación. Primera, la división política que debilitaba el tejido social: serbios atrapados en Croacia o bosnios atrapados en Serbia ahora tenían una nueva identidad y ninguna conexión con su pueblo de origen, todo esto para evitar el fortalecimiento de las identidades nacionales. Segundo, que las carencias de los poderosos fueran la fortaleza de los débiles.

Así fue que Serbia, el país de mayor extensión, población y desarrollo industrial, sostenía económicamente a casi toda la Federación. En cambio, veía reducida su influencia política en el Parlamento. Eslovenia, uno de los países más pobres de la Federación, tuvo desde siempre mayor poder de decisión. De esta forma aprovecharon para desarrollar un proyecto independentista claro y definido. A medida que cada república hacía presión, Tito iba otorgando concesiones para evitar una revolución sangrienta. De cualquiera de las dos formas, por las buenas o por las malas, todos los proyectos independentistas se veían favorecidos.

 

Un pasado turbio

Croacia, segunda en desarrollo industrial y con un poder político no tan limitado, veía en Tito la forma de dejar atrás un pasado doloroso. En su territorio hubo una matanza sistemática de judíos, rumanos y serbios durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el apoyo al Mariscal fue disminuyendo cuando, en los setentas, el pueblo croata exigió las mismas concesiones que tenía Eslovenia. Los pedidos eran mayor poder político y autonomía para modificar el modelo económico, sin dejar de pertenecer a la Federación. Lo que pudo ser la primavera croata terminó siendo acallada a sangre y fuego.

 

Mariscal Tito - sebasareiza.xyz

 

La patada de Boban y la guerra de independencia

Años después, en cabeza de Franjo Tudjman, líder de la HDZ (siglas en croata de Unión Democrática Croata), estas reivindicaciones se volvieron a exigir. Tito había muerto en 1980 y el mantenimiento de la “identidad yugoslava” quedaba en manos de los serbios. Ellos se dedicaron a cultivar pactos con los países más neutrales (Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Montenegro). De esta forma, Serbia logró igualar e incluso superar el poder del ala independentista de la federación (Croacia y Eslovenia). Más de diez años de fricciones entre ambos bandos fueron el origen del derramamiento de sangre en los noventas. Unos queriendo mandar en la Federación y otros queriendo huir de ella.

Esta sucesión de guerras, por la razón o por la fuerza, dieron independencia a los pueblos agrupados en Yugoslavia. El primero en obtenerla fue Eslovenia en 1991, que tras su salida de la Federación ya no estaban cubiertos económicamente por Serbia. Esto desataría una grave crisis social y económica que solo tendría un breve respiro con la clasificación a la Copa del Mundo Corea-Japón 2002. En el primer mundial del milenio se fueron con tres derrotas en tres salidas. Volverían a la máxima cita en 2010 y se fueron en primera ronda otra vez. Sin embargo, esta vez fueron hueso duro de roer: derrotaron a Argelia (1-0), empataron con Estados Unidos (2-2) y perdieron ante Inglaterra (0-1).

 

Independencia de Croacia

El siguiente en independizarse fue Croacia, no sin antes pasar por una cruenta guerra contra lo que restaba de la Federación. Este momento histórico tiene dos situaciones que marcan la guerra. Primero, que el proyecto independentista de Tudjman profesaba un nacionalismo exacerbado que terminaría desatando, tal como en los cuarentas, una matanza de serbocroatas, bosniocroatas (muchos de ellos musulmanes) y otras minorías étnicas. Segundo, que tras el ascenso de Serbia en el poder político de la Federación, la identidad yugoslava había mutado a una identidad más serbia. Prueba de ello fue la violencia desmedida con la que las fuerzas del orden yugoslavas reprimieron a jugadores y fanáticos del Dínamo en Zagreb.

 

Boban en el Milan - sebasareiza.xyz

 

Y con la patada de Boban estalló Yugoslavia

La independencia croata fue traumática pero inevitable por varias razones. Una fue el proyecto ultranacionalista encabezado por Tudjman, otra fue una muy probable insurrección de los serbocroatas, un ejército propio infinitamente menor al yugoslavo-serbio. También ayudó el creciente interés de potencias mundiales (Estados Unidos y Alemania, principalmente) por las riquezas que la futura nueva república podría tener. Muchos de los serbocroatas emigraron del país, y quienes se quedaron vieron con buenos ojos la intervención de dichas potencias para evitar un exterminio étnico. De haberse dado esto, se habría dañado seriamente la imagen de Croacia ante el mundo y habría agravado su tránsito a la estabilidad.

La Federación Yugoslava finalmente se desintegró a inicios de la década del 2000. Así mismo, en 2003 dejó de existir una de las selecciones más vistosas y subvaloradas del fútbol mundial. Y con la fuerza de la patada de Boban, no murió sin dar pelea en sus dos últimas grandes apariciones. Pasó a octavos de final en Francia 1998 y a los cuartos de final en la Eurocopa 2000. No es extraño que la selección de Serbia y Montenegro fuera el heredero, ante la FIFA, del historial yugoslavo. Anteriormente llamados “brasileros de Europa”, el debut serbomontenegrino en mundiales se dio en Alemania 2006. Sin embargo, tuvieron un rendimiento bastante flojo que incluyó un lapidario 6-0 que le endosó Argentina.

 

Las identidades nacionales y un futuro incierto

Entre tanto, el pueblo bosnio obtuvo su independencia tras una cruenta guerra. Como resultado, el naciente país quedó muy mal parado en cuanto a economía e infraestructura. Musulmanes y croatas terminaron uniéndose en torno al gobernante de turno, Alija Izetbegović. Entre ellos lucharon contra el pueblo serbobosnio que era partidario de la unión de la Federación. Esta selección recién tuvo su estreno mundialista en Brasil 2014, donde inició con dos derrotas (2-1 ante Argentina y 1-0 ante Nigeria). En su última salida se desquitaron con otra selección que también dejó la impresión de equipo simpático pero inexperto: 3-1 a los iraníes.

La búsqueda de identidad de los pueblos anteriormente unidos en la Federación Yugoslava nunca termina. Por ejemplo, en 2006 Montenegro celebró un referéndum donde el pueblo aprobó separarse de Serbia. Y hace un año la Antigua República Yugoslava de Macedonia pasó a ser Macedonia del Norte tras años de disputa con Grecia por esta denominación. La selección montenegrina, con buenos elementos, ha ido consolidando de a poco una idea de juego. Sin embargo, ha quedado a las puertas del mundial en dos ocasiones más por falta de experiencia que de talento. Ucrania le sacó el puesto de repechaje a Brasil 2014 después de ir comandando gran parte de la eliminatoria. En cambio, para Rusia 2018 una derrota por la mínima ante Dinamarca lo sacó del repechaje.

 

Los balcanes y la pelota: una historia de amor

Parece que en los Balcanes todo hubiera iniciado con la patada de Boban. Sin embargo, la patada es consecuencia y no causa. Quizás la consecuencia del mismo momento en que Tito decide unir a algunos países bajo la influencia soviética. Teniendo en cuenta este antecedente, es comprensible la importancia –tanto histórica como actual- que ha tenido el fútbol, como gran formador y elemento que masifica e intensifica las identidades nacionales. El fútbol forma identidad nacional y, a su vez, se alimenta de esta: no es casualidad que la patria de Zvonimir Boban sea la selección ex-yugoslava más exitosa.

 


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La patada de Boban – el autor:

Zvonimir Boban. Volante creativo. 1.83 de estatura. Nacido en Imotski (Yugoslavia) el 8 de octubre de 1968. Obtuvo 10 títulos en su carrera profesional. De ellos, tres internacionales: con AC Milan ganó la Liga de Campeones 93/94 y la Supercopa de Europa 1994; con la selección de Yugoslavia ganó el Mundial Sub20 de 1987. Surgido del Dínamo de Zagreb, también pasó por el Bari y el Celta de Vigo antes de retirarse en 2002. Disputó la Eurocopa 1996 y el mundial Francia 1998 con la selección de Croacia.

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