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Grabar un documental: 10 cosas que aprendí rodando Callejero

Hoy, después de más de seis años, por fin me animo a escribir sobre mi primera experiencia al grabar un documental.

No quiero dramatizar -de hecho espero que este texto sea lo más gracioso posible- pero voy a contar la historia de uno de mis mayores traumas.

Contar las batallas ganadas es fácil. Lo jodido es contar las batallas perdidas. Y de eso va esta historia.

Callejero: Diez cosas que me hubiera gustado saber antes de grabar un documental
¿No les parece un póster muy lindo? A mí sí.

Nos remontamos al año 2013. Yo era un chiquillo imberbe de 18 años. El año anterior había entrado a estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad de Antioquia. El orgullo de la casa, pues.

Había pasado el primer semestre (el módulo de fotografía) con resultados bastante modestos. Y ya había pasado el segundo semestre (el módulo dedicado a radio y sonido) con resultados un poco mejores. La verdad nunca fui buen estudiante: no era precisamente brillante y, para colmo, era bastante vago.

Y llegó el temor de todos nosotros: el tercer semestre. Era el semestre dedicado a documental.

Profesores y estudiantes (y ahora egresados) estamos de acuerdo en una cosa: es el colador de la carrera. El que sobrevive a la experiencia de grabar un documental, casi siempre termina la carrera y se dedica a esto.

Ha sido y es un semestre durísimo. Mucha gente se queda, al punto que un semestre pueden haber 28 matriculados y al siguiente menos de 10.

El proceso generalmente es este: un semestre, contrario a lo que su nombre indica, dura cuatro meses. Durante esas dieciséis semanas, la idea debe estar lista a más tardar en la segunda. En la tercera se estructura un preproyecto decente y en la cuarta se hace el pitch.

Y en ese pitch se escogen las mejores cuatro o cinco ideas. Teniendo las ideas escogidas, se conforman los grupos.

De ahí en adelante, que la fuerza los acompañe.

A partir de ahí, a grabar un documental a partir de la décima semana, más o menos, después de alistar toda la producción. En las tres últimas semanas se muestran en público los tres cortes finales del proyecto, siendo el último el definitivo.

Y a eso me enfrentaba yo, con 18 años. Más joven, más inmaduro, menos preparado, menos curtido, con cero experiencia, más débil mentalmente, recién desempacado en Medellín, recién separado de la novia que tuve entonces y además desempleado.

Aquí empieza el decálogo de las cosas que me habría gustado saber antes de cometer la osadía (?) de grabar un documental.

 

1. Es absolutamente indispensable conocer bien la historia que vas a contar

Callejero: Diez cosas que me hubiera gustado saber antes de grabar un documental
Un recorte de El Colombiano de 1985. Ya lo tenían fichado por sus andanzas, aunque en la cancha hablaba con goles.

Les cuento muy brevemente de qué va mi documental: Se llama Callejero y cuenta la historia de Libardo Vélez.

Para quienes no lo conocieron, fue un extraordinario futbolista nacido en las barriadas de Medellín. Jugó de puntero derecho en los años ochenta, pasando por Medellín, Once Caldas y Pereira.

Quienes lo vieron dicen que tenía un talento increíble. Talento que aún conserva, ya que juega torneos de veteranos y se te desencaja la mandíbula viéndolo jugar.

Hay quien dice que era mejor que Willington Ortiz. Mi papá, que tenía mi misma edad cuando lo veía jugar, siempre me habló de él.

La historia deja de ser bonita cuando, investigando, te das cuenta que su carrera duró un suspiro. Esto debido a problemas con la ley y con su vida privada que no se van a mencionar acá.

La idea era genial pero no supe venderla. En ese momento no sabía bien qué quería hacer, no tenía el contacto con Libardo y mi investigación no abarcó lo suficiente. En 2013, cuando me sometí a pitch, estuve a años luz de clasificar.

Ese día, tras los resultados, llegué a mi casa destruido. Lloré toda la noche.

Pero como no existe un bobo que sea de malas, oh sorpresa: paro agrario, las universidades públicas se suman y a inicios de diciembre se cancela oficialmente el semestre.

Borrón y cuenta nueva. Reiniciamos tercer semestre en febrero del 2014.

Para esa fecha ya había convencido a Libo de contar su historia. Ya había tocado las puertas de cada noticiero y emisora de la ciudad buscando contenido audiovisual sobre él. Ya tenía material grabado. Y ganas de revancha.

 

2. Lo importante no es llegar sino mantenerse

Es la misma frase que siempre te dicen al entrar a la universidad. Razón no les falta.

Yo creía que mi gran mérito había sido presentar un buen proyecto y haber sido seleccionado. Pues no.

Ganar un pitch es un regalo envenenado: vendes una expectativa y debes cumplir. Equivocadamente pensé que si había sobrevivido al pitch, grabar un documental ya era carretera pavimentada.

Desde ahí empezó mal la historia.

Ahora tocaba armar grupos… y aquí vino el otro problema:

 

3. Grabar un documental es una experiencia muy personal. Asegúrate de elegir la gente correcta.

Suena exagerado pero es así. Si no tienes plena y absoluta confianza en tu equipo, nos llevó el putas.

Callejero: Diez cosas que me hubiera gustado saber antes de grabar un documental
La nómina del rojo para 1985 en un recorte de El Tiempo. En el mismo equipo jugaba Rubén, hermano de Libardo, que era un durísimo defensor lateral.

Tampoco se trata todo de confianza. Es clave escoger a la gente correcta, que sepa hacer lo que buscas.

La química es clave, al punto de que con la mirada se entiendan. Si no, difícil que la cosa avance.

En mi caso, ocurrió lo siguiente: no me llevaba bien con mucha gente en ese salón de clases. Mi grupo quedó conformado por una amiga que conocía de primer semestre, una compañera muy talentosa pero con la que tenía cero empatía y… mi ex.

No estoy queriendo decir que estas personas no hayan servido para nada. Todas hicieron lo mejor que pudieron dentro de sus posibilidades y por eso les agradezco.

Pero tampoco hace falta ser psicólogo para entender que no era el grupo más funcional: una persona con la que había tenido una relación que terminó de mala manera, una persona con la que no me entendía y una persona que con toda la ternura y paciencia del caso intentaba bajar la tensión.

Y yo ahí, en medio, con menos talento que Andrés Pastrana y con menos liderazgo que Iván Duque.

Dos puntos importantes que no sobra aclarar:

Uno: es importante que desde el inicio mismo de la carrera se dejen los egos de lado y haya un esfuerzo por ser persuasivo y tener la mejor relación posible con la mayor cantidad de gente posible. Ese trabajo de ‘networking’ es clave para abrirte puertas en el futuro.

Y dos: nunca consigan pareja dentro de su semestre o su carrera. Sean responsables y evítense papelones e incomodidades, tanto para ustedes mismos como para sus compañeros. En serio.

 

4. Nunca subestimes el poder del universo para cagarse en tu cara

¿Estoy exagerando o dramatizando? Pues no.

El rodaje debía comenzar un miércoles.

El guión estaba terminado. Ya estaba la escaleta lista. También estaba listo el trabajo de producción y todas las autorizaciones para locaciones e incluso los ‘release’ de imagen de los que iban a aparecer. Los equipos para la filmación estaban reservados.

El lunes la directora de fotografía -la que dije arriba que era muy talentosa pero con la que tenía cero empatía- renunció y montó un proyecto aparte. La verdad nunca estuvo demasiado interesada o conectada con la idea.

«Bueno -dijimos los que quedábamos-, vamos a hacerlo entre nosotros, nada de nervios».

Se aplazó el inicio del rodaje para el sábado.

El viernes en la noche recibo una llamada: el protagonista del documental desapareció en un episodio, al parecer, relacionado con una recaída. Imposible iniciar así el rodaje.

¿Por qué no me morí chiquito?

 

5. La capacidad de improvisar a la hora de grabar un documental es INDISPENSABLE

¿Alguien acá ha jugado alguna de las entregas del Grand Theft Auto? Vice City, San Andreas, IV, V…

Bueno, yo me he rescatado prácticamente todas las películas de las saga.

Algunas me las rescato en alguna semana de vagancia, dos o tres veces al año.

Después de la tercera o cuarta vez es fácil. Ya te sabes todas las mañas.

Pero la primera vez, cuando te ves en problemas, algo te tienes que inventar.

Como en la imagen que adjunté de San Andreas: si te quedas en un punto fijo los cinco tipos de la banda rival te acribillan.

Si estás en un vehículo no es tan fácil que te disparen, además desde una motocicleta les puedes tirar una ráfaga de ametralladora o simplemente arrollarlos.

Para grabar un documental funciona igual. Solo que no hay trucos para obtener vehículos, dinero o armas (lástima).

Hoy, después de haber estado en varios rodajes más (algunos más accidentados que otros, unos con más presupuesto que otros, unos más exitosos que otros…) se me ocurren diez finales diferentes para resolver ese problema.

No porque haya sido un incidente menor. Fue una completa tragedia -tanto para la persona como para la producción- pero, ya sea por experiencia o por simple imaginación o hasta por pragmatismo, se pudo haber resuelto mejor.

¿Si podemos improvisar en un videojuego por qué no hacerlo con tu documental?

Todos los que jugamos Winning Eleven o gomito58 pusimos a Roberto Carlos de delantero porque corría más y te cansabas de hacer goles.

Eso es improvisar.

Nadie te va a crucificar por hacerlo.

Puede salir bien o puede salir mal, lo que no se puede es quedarse sentado esperando que las cosas se arreglen solas.

 

6. Busquen referentes, por los clavos de Cristo

Callejero: Diez cosas que me hubiera gustado saber antes de grabar un documental - sebasareiza.xyz
Si no la han visto, véanse esta genialidad de documental aquí.

No se alcanzan a imaginar lo importante que es esto.

Cada película que ven son dos horas de puras ideas que después puedes aplicar (o evitar).

Es importante tener referentes para imitar, reinterpretar y hasta para fusilarlos si quieren.

Escojo Roger y yo de Michael Moore por una simple razón: él nunca logra entrevistar a Roger Smith, el presidente de General Motors, para preguntarle por qué estaba cerrando las fábricas en su ciudad natal (Flint, Michigan) y dejando miles de personas sin empleo.

(perdón por el spoiler, aunque por el póster ustedes deberían suponerlo)

Es un documental lanzado en 1989.

Cinco años antes de que yo naciera.

25 años antes de que yo rodara mi documental.

Digamos que tiempo tuve para haberlo visto.

Pequeño problema: lo vi después, mucho después, y tiene todo lo que mi documental debía haber sido.

Mejor dicho: ya pa’ qué hijueputas.

¿Ven lo importante que es ver cine, así sea por desparche? Es más importante eso que leer sobre técnicas audiovisuales. Lejos.

Cuando vas a escribir la tesis, buscas trabajos que hayan tocado tu mismo tema, o temas similares, o que lo hayan hablado de la misma manera que quieres hacerlo.

Y basado en eso tomas lo que te interesa y enriqueces tu trabajo.

Funciona exactamente igual.

 

7. Para grabar un documental es importante escribir pero es más importante observar

Hace rato que me desvié de la historia.

La cuestión es que nos tuvimos que reunir de urgencia y reescribir todo.

Lo urgente era tener un plan B que los tutores aprobaran y pasar a rodar dentro del tiempo que nos quedaba.

Así que con un proyecto improvisado empezamos.

Como les dije arriba: podía fallar.

Y falló.

¿Cómo era posible que saliera a la calle con ese peinado?

Lo primero que le dije a mi grupo era que «no quería que pareciera una nota lastimera de Séptimo Día». Y fue lo primero que pasó.

Hasta el punto de discutir feo con un profesor durante una de las muestras porque ni él ni yo entendíamos qué carajo pasaba en la película.

Tuve que pedirle disculpas luego, me sentía un asco.

De ese mismo semestre había otra persona, la profe Marta, que todo el tiempo mencionaba que «la piedra le impone la forma a la escultura y no al revés». Creo que es una cita de Andrei Tarkovski.

Y ambos (Tarkovski y la profe Marta) tienen toda la maldita razón. Dicho de otra manera: si tienes masa para buñuelos no pretendas hacer empanadas con eso.

Yo creo que todos tenemos que ser un poco tercos para hacer las cosas. Pero una cosa es ser terco y otra cosa muy diferente es ser pendejo.

Grabar un documental te pide dos cosas: sensibilidad para encontrar las cosas que vale la pena mostrar y sentido práctico para usar de la mejor manera lo que tienes para mostrar.

Esculpir en el tiempo de Andrei Tarkovski - sebasareiza.xyz
Recomendadísimo.

 

8. No le dé pena pedir ayuda ni chupar rueda

Y no podría ser más enfático en esto.

¿Quién dijo que está mal verse vulnerable? ¿Acaso sentir pena te hace ganar el semestre o te hace poner pan en la mesa?

De hecho es todo lo contrario. Muchos de los influencers actuales han hecho cantidades obscenas de plata por eso mismo: porque no tienen la más mínima noción de pena para crear contenido que a determinada gente le gusta.

A veces puede ser complejo porque hay egos de por medio o porque la gente que te podría ayudar no tiene siempre la disponibilidad o la disposición para hacerlo.

¿Pero y entonces? ¿Nos quedamos esperando que caigan las cosas del cielo? Así te digan que no, debes agotar todos los recursos cuando haya algún inconveniente. Y si es definitivamente insalvable, buscamos la forma de evadirlo y seguir.

Y chupar rueda, para la gente que no es de acá, es una expresión que significa copiar a alguien o seguir al pie de la letra cada indicación que da.

Si tienes a alguien talentoso o inteligente dispuesto a apoyarte en el proceso, aprovecha que no solo es su conocimiento sino su tiempo el que te está compartiendo.

Es sencillo: si yo no sé hacer un asado y conozco a alguien que sí sabe, le pido que me indique cómo hacerlo paso a paso y le hago estricto caso. De lo contrario el asado se me quema o queda crudo.

Por otro lado, ¿no han notado que casi todos los ejemplos sobre grabar un documental tienen que ver con comida?

Mejor sigamos con algo que mencioné hace rato.

 

9. Entrena la FORTALEZA MENTAL

Sí, en mayúscula.

A la primera persona que deberías poder convencer con tu película es a vos mismo. Se trata de una experiencia muy personal, a diferencia de cuando se graba cualquier pieza audiovisual por encargo para alguien más (donde debes seguir unos lineamientos o una guía de estilo que te entrega quien te contrata).

Si eso no pasa, complicado que convenza al resto.

Voy a poner otro ejemplo, que no tenga que ver con comida: una cosa es ver en el sofá de tu casa cómo un jugador falla un tiro penal y otra es patear el tiro penal.

El que lo ve en su casa lo hace sin presión, cómodo, con cerveza y comida. Tiene la transmisión de TV que le muestra la misma jugada 20 veces en diferentes ángulos y a cámara lenta.

La cara de alguien que sabe que la acabó de cagar.

Así es fácil saber cómo haber pateado el penal para que fuera gol.

Otra cosa es estar metido en la cancha pateando el penal. Se puede entrenar y se puede mejorar, pero nunca es 100% efectivo.

Si quieres grabar un documental, puedes sentir algo similar. Es relativamente fácil sugerir para el que lo ve, dentro de lo que cree que es correcto. Otra cosa es hacerlo.

Ahí va lo de la fortaleza mental: debes aguantar sugerencias bien intencionadas, halagos sinceros e hipócritas, críticas con mala leche, que te tiren mierda sin ningún filtro, opiniones que no pediste, que te den alternativas que nunca se te habrían ocurrido, que te den alternativas que ya se te ocurrieron y descartaste porque eran horribles y uno que otro argumento convincente.

Son demasiadas voces en tu cabeza. Y debes saber contener eso. Dado el caso, tomar lo que te pueda ayudar, pero casi siempre contener toda esa andanada.

 

10. Debes tener claro qué estás dispuesto a arriesgar

Les cuento algo breve respecto a Callejero, si es que alguien llegó al final de este texto tan largo.

No está terminado. Salvo un par de teasers regados en internet, tengo todo oculto. No se puede ver.

Pero la idea es que no quede así.

Desde la reunión que tuve con el profe Gonzalo, hace casi seis años y medio, siento que vale la pena contar esa historia.

Incluso pensé en renunciar a la idea de grabar un documental y escribir. Siempre me gustó escribir y podría convertirlo en una novela o en algo que mezcle literatura y periodismo, tipo Noticia de un secuestro.

No lo termino de descartar, pero no es lo que quisiera. Y contra lo que siento no puedo pelear.

Hoy en día tengo un aburrido trabajo de oficina y salgo en plena hora pico.

Confieso que en ocasiones me escapo a la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz, de mi amada UdeA. Y me voy horas enteras a la colección semiactiva, en el sótano, a rebuscar entre diarios de hace casi 40 años.

Tenía unas menciones guardadas sobre Libo que había conseguido en diarios más recientes. Pero se me ocurrió que debía ir al inicio mismo de su carrera.

Y de a poco he estado haciendo el barrido, buscando diario por diario alguna mención.

Podría estar en mi casa jugando FIFA o simplemente durmiendo después de un día largo y lleno de estrés.

Además es malo para mi salud: debo entrar con guantes de látex y tapabocas porque hay demasiado polvo acumulado. Y casi siempre salgo con rinitis de allá.

¿Qué creen? Me importa un culo. Y me encanta.

Cualquier persona sensata lo dejaría pero yo quiero terminar lo que empecé.

No sé cuánto tiempo me vaya a tomar terminar de grabar el documental. Ni siquiera sé si en todo el año que viene termino de revisar el archivo.

Pero no quiero llegar a cierta edad con la duda de qué habría pasado.

Suena a consejo genérico que aplica para todo, pero sin pasión y sin aquello que los que vemos fútbol llamamos «poner huevos», es imposible lograrlo.

Y tengo claro qué estoy arriesgando y qué obtengo a cambio.

No sé si lo vaya a lograr esta vez, pero, a estas alturas, ¿qué importa si nos toca volver a empezar?

 

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